Diócesis de Valledupar condecoró al empresario Carlos Mattos Barrero

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En ceremonia especial:

La Diócesis de Valledupar condecoró ayer al destacado empresario vallenato Carlos Mattos Barrero, por sus aportes a la construcción y mantenimiento del Seminario Diocesano Juan Pablo II.
Antes de la condecoración, Monseñor Oscar José Vélez Isaza, Obispo de Valledupar, ofició una ceremonia religiosa. Posteriormente habló Monseñor José Agustín Balbuena Jáuregui, quien hizo un elogio de la labor de Carlos Mattos Barrero a favor del Seminario y de la Diócesis de Valledupar.
La escritora y periodista, Mary Daza Orozco, hizo de Maestra de Ceremonia y fue la encargada de presentar un perfil de Mattos Barrero y su familia.
Posteriormente, el empresario Carlos Mattos Barrero contó anécdotas sobre los orígenes de su apoyo a esta obra religiosa, a la que considera la mejor de sus obras. “Es la que más paz me ha dado”.
“Esta es la condecoración más sincera que he podido recibir en mi vida. Este acto me emociona y me llega al Corazón”. “Me siento orgulloso de ser vallenato, de ser de Codazzi”, dijo Mattos Barrero.
Agradeció la condecoración a Monseñor Balbuena, al Obispo Oscar José, al Padre Flavio Sepúlveda.
Mattos Barrero es un empresario dedicado a la importación y comercialización de vehículos. En los últimos años ha sido el representante exclusivo de la Hyundai, en Colombia; como también por sus inversiones en otras áreas de negocios, principalmente la agroindustria y la finca raíz.

Un perfil de Carlos Mattos y su familia 
Por: Mary Daza Orozco. 
Especial para EL PILÓN.

Carlos Mattos Barrero es hijo de don José Bolívar Mattos Lacouture, hijo de Erasmo Eugenio Lacouture Celedón y de doña Susana Mattos. Su padre, José Bolívar Mattos, fue un hombre honesto, emprendedor y con una enorme capacidad para el trabajo, comenzó con una sastrería en la que le rindió culto a la elegancia, al buen vestir de los caballeros de su época, pero tenía otras metas, muchas metas por cumplir, y las cumplió hasta cuando llegó uno de sus grandes amores, un globo de tierra llamado Cosa Buena, su finca en Codazzi, y otras como El Esguarrule (término coloquial de la esta tierra que quería decir estar  mal económicamente, pero el nombre fue usado sólo por hacer un chiste con los dichos de la época); y la Nueva Idea.
Todos recuerdan a don José Bolívar como un amante de  la libertad, el que se bebía la vida a borbotones, era espontáneo y servicial. De su matrimonio con doña Carmen Barrero, nacieron Alfonso, José Bolívar, Eduard, Carlos, Jorge y Yolanda, todos reconocidos por su capacidad para el trabajo y distinguidos y  como personas valiosas en las situaciones en que se han desempeñado.
Doña Carmen Barrero, una mujer fuera de lo común, de sol y sombra, como decimos aquí de las personas que no le temen al trabajo ni a los problemas que va presentado el vivir, piadosa fervorosa devota de la Divina Pastora, fue docente, luego dedicada a su marido y a sus hijos. Carmen Barrero fue una mujer muy bonita, tanto física como espiritualmente, de carácter enérgico, pero dulce y tierna especialmente con sus seis hijos, y dicen que Carlos José era el más apegado a ella, y que ella lo consentía mucho, eso no quita que con todos fuera la madre corazón, las que los llevaba en el alma permanentemente y soñara con buena vida para ellos, con sus realizaciones y con sus nietos.
De esos dos seres tan especiales nació otro generoso en grado sumo,  Carlos José Mattos Barrero, objeto de este homenaje:
Educado en entidades docentes reconocidas en el mundo, bachiller del Instituto Jorge Robledo de Medellín; Master OPM, Ownership Presofent Management; Máster en Administración de Negocios de Babson Collage. Ingeniero Industrial en Lowell University; Análisis en inversión en Bienes Raíces en la Universidad de Pensilvania.

El empresario y filántropo

Ha creado numerosas empresas y es miembro de tantas juntas directivas que se nos haría prolijo enumerar, ha recibido honores y premios en el país y en todo el mundo desde 1994 hasta hoy, Carlos Mattos Barrero, se destaca especialmente por su generosidad, la que alcanzó a este entrañable Seminario, desde un año después de la muerte de su padre, además de los aportes a la Iglesia Divina Pastora de Codazzi y a la casa cural de la iglesia de Villanueva La Guajira.
Festeja, además, con la Celebración de la Eucaristía a cargo del Padre Fabio Sepúlveda, rector de este seminario, los aguinaldo en donde los trabajadores de su empresa, junto con sus familias, reciben los regalos y muestras de afecto, junto con su esposa Loretta y sus hijos Isabela y Nicolás.

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