Kia lanzó el Koup Race, un cerato mucho más afinado

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Koup Race

Con una carrocería de dos puertas vuelve a ganar todos los aplausos por la limpieza y perfección de su diseño. Un motor 2 litros de 161 caballos lo mueven al tenor de su pinta y nombres.

Imágenes del nuevo Cerato Koup Race

La familia Cerato está de plácemes con la llegada de la última ver­sión de carrocería, un estilizado coupé que se conocerá como el Koup Race. Esto último para justificar y explicar su motor de 2000 c. c. y 161 caballos de potencia que le incorporan los arrestos que corresponden a su estampa, como siempre muy bien lograda y dibujada al tenor de los carros alemanes contemporáneos.

No se puede decir que es un pequeño aparato con un gran corazón por­que la cabina está montada sobre la misma plataforma del sedán de cuatro puertas, por lo tanto se trata de un auto que mide cuatro y medio metros de largo, que parecen más por la larga caída del techo. De ahí que la palabra Race sea más un apelativo que se deriva del modelo que Kia desarrolló para correr en las series de turismos de los Estados Unidos.

Castigado en la altura de Bogotá con respecto a otros modelos potenciales com­petidores que usan turbocargadores en los motores, de todas maneras este Race hace más de 200 kilómetros por hora a pesar de que la caja es bastan­te larga y hace superflua la sexta si se quiere usar el motor con todo su régimen, que se limita en el vecin­dario de las 7.000 rpm.

Lo manejamos con la caja me­cánica de seis cambios, los mismos que tiene la automática. El motor es de un silencio notable sobre todo en marcha mínima, y funciona con una suavidad y elasticidad perfectas. En el tráfico responde sumamente bien y es muy ágil si se quiere usar toda la caballería, pero igualmente permite una marcha tranquila pues tiene buena cuota de torque.

La carrocería pueden apreciarla en todas las fotos y es una continui­dad de los rasgos de todos los Cera­to, aunque la línea general gana en elegancia y fluidez con la caída del techo, la pequeña ventana de atrás y los stops, que se involucran más en el costado que en la misma parte trasera.

Hoy, los Kia son una referencia en el diseño, y más en un carro es­tilizado y fino como este, al cual le instalaron ciertos apéndices, como la antena al final del techo, calcada de las de los BMW y Mercedes, indi­cativas del GPS, que en este auto no se ofrece.

El interior es tan sobrio y elegan­te como la piel metálica. El acceso atrás es limitado, como en todos los cupés, y el cinturón, que está atrave­sado en la mitad del camino, puede ser una eficaz zancadilla especialmente en la salida de los pasajeros.

También el diseño del techo, que obliga a una muy pequeña venta­na trasera, hace que los pasajeros tengan poca opción de paisaje y vi­sibilidad, cosa que también re­sulta crítica para el conductor al hacer retrocesos. Afortuna­damente hay sensores sonoros de proximidad delanteros y tra­seros.

El baúl es profundo y grande, pe­ro la boca de acceso no deja entrar objetos voluminosos pues es peque­ña y bastante alta del piso. Todo el mobiliario está tapizado en tela gris muy bonita y apropiada pues juega bien con los colores y materiales del tablero, que tiene algunas par­tes que imitan la fibra de carbono.

Los mandos son simples, con un climatizador de ajustes manuales, sistema de sonido fácil de confi­gurar y todas las fuentes externas usuales. Se extrañan los airbags traseros. Nos sorprendió el funcio­namiento de los limpiaparabrisas, que limpian toda el área del vidrio sin dejar un solo parche de agua o mugre.

161 caballos bajo el acelerador

El motor de 2 litros, con 161 caballos tiene un buen rendimiento a pesar de no contar con sofistica­ciones, ya que la ficha técnica solo reporta que tiene los tiempos variables de válvulas, cosa que se nota en la marcha pues el progreso de empuje es claro cuando sobrepasa las 4.500 revoluciones.

Suavidad y silencio

Manejamos el Race en ruta y ciudad. Sorprende la suavidad de marcha, pasa muy bien los baches gracias al buen cálculo del resortado y a la generosa dosis de elasticidad de las llantas, que van montadas en rines de 17 pulgadas. Tiene discos en las cuatro ruedas con ABS. Su comportamiento es el de un sedán familiar con mucha agilidad gracias al motor dos litros, totalmente silencioso, amplio y diferente por su linda carrocería de dos puertas.

DATOS
Al cerato koup Race lo venden en dos configuraciones cuyas diferencias son las cajas de velocidades. El mecánico vale 57 millones de pesos y el automático 60 millones.

El equipo es el usual de la gama, con mandos del audio en el timón, velocidad de crucero, espejos retráctiles automáticos, exploradoras, rines de 17 pulgadas y sensores de reverso, entre lo principal.

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