i8, el híbrido más avanzado y revolucionario de la historia de BMW es una fantasía hecha realidad

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Logra 250 kph, acelera como una bala y rueda en silencio con su motor eléctrico. Ya se vende en Estados Unidos a 135 mil dólares y llega a Colombia en los próximos meses, exento de impuestos.

Galería de imágenes del nuevo i8

Los periodistas, por ende nuestros lectores, solemos alimentar­nos regularmente con las imágenes e ideas con las cuales los constructo­res ilustran sus pensamientos y visio­nes sobre sus próximos automóviles. Suelen ser carros fantasiosos, con ele­mentos que llenan el ego de los dise­ñadores, pero que no suelen ser tan funcionales en la vida real, por eso, en muchos casos, pasan directamente a los museos.

No fue el caso del BMW i8, el auto­móvil más impactante que ha lanzado la marca alemana en su historia. No solo por sus formas, dignas competido­ras con las de un McLaren, un Ferrari o un Lamborghini, sino porque además se trata de un vehículo que estará al alcance de un mayor público, pues no se explaya ni fundamenta en cientos de caballos, en múltiples pistones y cuatro válvulas para cada uno, inyecciones de combustible complejas, cajas de veloci­dades complicadísimas, sino que tiene dos simples plantas motrices: una tér­mica de apenas 1,5 litros y otra eléctri­ca, que trabajan coordinadamente.

Y hablar de que mucha gente podrá tenerlo –a pesar de que su apariencia y desarrollo podrían reclamar muchos más millones de pesos– es cierto, ya que el automóvil acaba de salir a la ven­ta en los Estados Unidos y se ofrecerá en los próximos meses en Colombia, que, junto con Chile, será el único país latinoamericano donde BMW desarro­llará su nueva submarca E–Eléctricos que conforman este i8 y el pequeño i3.

El i8 cuesta 135.000 dólares en Es­tados Unidos y podría valer una cifra cercana o equivalente en pesos por­que no paga impuestos locales por su motorización híbrida, que es el puen­te que necesitan los automóviles de esta moderna y difícil tecnología para tener viabilidad comercial contra los precios de los autos de motores tér­micos.

El carro, como el i3, es construido todo sobre un monocasco hecho en ma­teriales plásticos reforzados con fibra de carbono, resultado de una nueva tecno­logía desarrollada por BMW que permi­te una cadencia de producción de unas 80 unidades diarias. Luego todas las par­tes de la linda carrocería se agregan en el mismo material ultraligero, donde radica uno de los factores que mejoran todas las prestaciones y autonomía, ya que el peso es muy bajo con respecto a otros vehículos del mismo tipo que se insinúan en el mercado.

De ahí partió BMW hace unos años cuando puso a prueba en diferentes par­tes del mundo 1.000 Mini eléctricos, de cuyos usuarios recopiló toda la informa­ción no solo del comportamiento del carro sino también de sus hábitos.

Las dos conclusiones sobresalientes de este estudio de campo fueron que un carro eléctrico o híbrido debe nacer como tal y no como un injerto de baterías y motores en un chasis existente, como era el Mini.

La segunda es que la gente no maneja su carro más de 120 kilómetros diarios, por lo cual la autonomía de las baterías no es un factor determinante en la com­pra, por ende el fabricante decidió hacer sus carros dentro de ese límite marcado por los propios clientes potenciales. Es decir, se olvidó del cuento de la auto­nomía, aunque en ambos carros hay un motor de gasolina que le permite cami­nar cuanto se necesite. En el i8 es fijo y en el i3, opcional.

Y bien, frente a semejante apara­to, un ‘concept car’ real y palpable, nos encontramos para probarlo en las montañas vecinas a la zona de Beverly Hills y Santa Mónica, sub­sidiarias de la enorme ciudad de Los Ángeles.

El carro viene en tres colores (ne­gro, plateado y blanco), pero en to­das las apariencias tiene unas bandas negras a lo largo, que dan los rasgos plenos de la línea, llena de curvas y apéndices tan aerodinámicos como decorativos. Inclusive, por el centro del carro y hacia atrás corre una cin­tura también negra que hace la tarea de deflector lateral y parte el carro en dos, no solo en altura sino también en­tre el frente y la cola.

Como es todo un carro conceptual, podríamos transcribir muchas frases de sus diseñadores, pero es mejor que la gente se forme su propia impresión cuando Autogermana haga el lanza­miento del proyecto E, para lo cual dispondrá de una maqueta de tamaño real y oficial que ilustrará toda la ar­quitectura del i8.

Una segunda característica exte­rior son las guarniciones o boceles que acompañan las formas de la carrocería, hechas en cromado azul claro, color que distinguirá ahora a todos los eléctricos de BMW y que se repite en muchas partes del interior y es muy visible en los cinturones de seguridad.

La primera instrucción para manejarlo es aprender a entrar y sentarse en la cabina que, a pesar de ser la de un Gran Turismo, tiene dos pequeñas sillas traseras, con lo cual ingresa discretamente al mundo de los 2+2. Es un detalle de suma importancia, pues con ese espacio y servicio el carro es viable para más gente, por ejemplo con niños.

Las puertas se levantan como una tijera y casi se elevan solas porque no pesan y tienen una asistencia justa para que la cosa funcione con un pequeño impulso de la mano. Luego, hay que sentarse en el pontón lateral, girar el trasero hacia la silla, dejarlo caer y luego sí pasar las piernas. Señoras con falda no verán abordable el i8.

Una vez adentro, enconchado en las sillas de lindo cuero y ajustada la posición de manejo con los mandos eléctricos, el i8 queda listo para la acción. Al simple toque del acelerador, en silencio absoluto, em­pieza a moverse, siempre con electricidad. Hay un motor en el tren delantero que pro­duce 96 kilovatios (131 caballos) con cuyo servicio exclusivo pueden recorrerse has­ta 37 kilómetros y llegar a una velocidad máxima de 120 kph. Este motor tiene una caja automática, que no se siente de dos relaciones, para generar una fuerte arran­cada y aprovechar todo el torque inmediato del motor.

En una segunda función, el ca­rro apenas llega a los 65 kilómetros, engancha también el motor térmi­co que va atrás y que puede produ­cir hasta 231 caballos con modestos 1.500 centímetros comprimidos en solo tres cilindros, inflados con un turbocargador de doble nivel de in­ducción.

Este motor le da el empuje adi­cional que se requiera y carga las baterías, que también se alimentan con la energía reciclada de los frenos que, en este caso, no se nota como en otros carros donde esta acción implica una brusca desaceleración adicional.

Para ir a la verdadera esencia del carro, o al menos la que está acor­de con su espectacular carrocería, se selecciona el modo Sport, en el cual todos los motores aportan sus músculos con una impulsión a las cuatro ruedas y coordinados con un complejo sistema computarizado que hace que el enganche entre es­tos sea totalmente transparente para el conductor.

Ahí el i8 despierta en forma. La potencia total sumada es de ¡362 ca­ballos y 570 Nm de torque!, algo que solo se ve en motores térmicos de 6 litros y usualmente de 12 cilindros.

La velocidad final es controlada en 250 kilómetros, pero la acelera­ción sí se dispara para hacer de 0 a 100 en solo 4,4 segundos. Lo que más nos sorprendió, además de mo­vernos como balas con este sistema híbrido, es el sonido que BMW lo­gró del pequeño motor que va atrás, pues con solo tres pistones la música no suele ser muy prometedora, y menos pasando por un turbo.

Este motor proviene de la unidad del nuevo Mini, pero con 231 caba­llos en solo 1,5 litros. Para su mayor eficiencia, un tercer motor, que hace de alternador y arranque, también mantiene el turbo girando a altas re­voluciones, de modo que no hay va­cío al aplicar el acelerador, un truco parecido al que ahora usa la F1.

Por supuesto que tiene todas las funciones de ajuste de las suspen­siones en función del manejo y las velocidades y varias ilustraciones gráficas en el cuadro de mandos so­bre el uso de la energía, además de un display luminoso en el parabrisas (HUD) con la navegación, los datos de velocidad y señales de tránsito.

Manejarlo es un placer y más en un sitio como esa zona exclusiva de Los Ángeles donde los supercarros son cotidianos, pero el i8 voltea todos los ojos y comentarios.

Se puede ir con la suavidad de los carritos que mueven pasajeros en los aeropuertos o con los arrestos propios de su estampa. Se puede vivir a bordo, una vez cumplida la maniobra de instalación, con todos los accesorios y juguetes tec­nológicos que supone un carro de este avance.

Y, finalmente, si quiere tener la carro­cería que siempre ha soñado, es posible que este sea su próximo carro, pues tiene un precio más racional y funciona ali­neado con el futuro.

¿Para qué quedarse en los carros de ayer?

· Asistimos al lanzamiento del BMW i8 en Santa Mónica, Estados Unidos, por una gentil invitación de BMW Latinoamérica y Autogermana.

 

La aerodinámica

Una manera de ahorrar energía y tener autonomía de las baterías es disminuir la resis­tencia al avance del carro, por lo cual el i8 fue estudiado cuidadosamente, a tal punto que sus formas son más técnicas que estéticas. Su re­sistencia aerodinámica (Cd) es apenas de 0,26, por lo cual la carrocería fluye suavemente en el aire, sin ruidos, y genera un correcto apoyo a alta velocidad.

Al volante

Los mandos son fa­miliares con los de otros BMW, pero las informa­ciones sobre los modos de conducción y manejo de la energía vienen en colores que informan sobre la racionalidad del uso del acelerador y muestran la acción de los motores y su comunicación con el tren rodante. A la hora de la ruta, es tan agradable manejarlo y tan fluidas las transiciones de los motores que de no ser por los colores tan evidentes, uno poco miraría estos cuadrantes.

Producción en serie

Ya en Alemania la produc­ción del i3 y el i8 está corriendo en la cadencia industrial previs­ta de 80 unidades diarias, apro­ximadamente, que no han dado abasto para suplir los pedidos de i3, que requieren varios me­ses de espera. Tampoco andará a la velocidad del apetito que despierta este carro, que es el BMW más espectacular y nove­doso de la historia de la marca.

Un enredo genial

La mecánica del carro hay que verla en cortes para entenderla. Adelante va el motor eléctrico con caja automática de dos veloci­dades que mueve las ruedas delanteras únicamente. En el medio se aprecia el conjunto de las baterías refrigeradas por el mismo líquido del motor trasero, que es de gasolina y mueve las ruedas correspon­dientes. En uso pleno, el carro es 4×4. La cabina es una sola pieza hecha en CFRP. Atrás trabaja el motor de gasolina 1,5, tres cilindros turbo. Se aprecia el buen espacio que queda para la segunda fila de sillas. El motor de gasolina tiene una caja automáti­ca que se puede operar desde el timón. Este motor es el mismo del i3 y es el primer tres cilindros hecho por BMW.

Luces láser, ‘premiere’ mundial

BMW ganó la carrera de lanzar las luces láser en un carro de serie con la dotación del sistema en el i8. Producen un haz blanco capaz de alumbrar la carretera 600 metros adelante. Cada diodo emisor es cien ve­ces más pequeño que un led, lo cual permitió reducir el tamaño de las lámparas, y con diferentes reflectores crean una difusión de la luz en tres dimensiones. Los láser solo actúan en la posición de plenas, pero el carro hace el cambio de luces automáticamente cuando se cruza con otro. El resto de lámparas son leds.

DATOS

Todos los i8 son pintados en dos tonos que juegan con los ‘cinturones’ negros, que son comunes en todos los acabados. Fue diseñado por el grupo que comanda Benoit Jacob, con la idea de lograr que la eficiencia también fuera atractiva.

La batería puede recargarse al 80 por ciento en dos horas con la estación Wallbox de BMW, que utiliza la energía doméstica. Si se conecta directamente a la red de una casa, la carga del 80 por ciento demora solo dos horas y media. También puede ‘tanquearse’ con energía solar.

La producción en la fábrica de Leipzig, Alemania, es también una operación altamente eficiente porque se utiliza el 70 por ciento de la energía que se necesita para mover las prensas que estampan una cabina metálica. Todo el carro es reciclable.

El módulo central que conforma la cabina se combina con el chasis hecho en un aluminio de alta tecnología. Las baterías son reciclables y tienen una segunda aplicación para acumular energía solar.

Con sus boceles azules que identifican la línea eléctrica, el i8 gana en la decoración exterior y tiene una inconfundible figura futurista, en la cual sobreviven de manera elegante y perfecta las dos parrillas de BMW.

 

Motor

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